Temas de ARTE®
Revista de Arte del Siglo XXI de Iberoamérica y del Mediterráneo
Dos meses y medio en el Marais, con estudio propio, casa y acompañamiento curatorial, para un solo artista de América Latina y el Caribe. Sin límite de edad, sin exigencia de currículo, sin cuota de inscripción y sin restricción de disciplina. Quien conozca el precio de una habitación en ese barrio de París entenderá enseguida el tamaño de la oportunidad.
Hay convocatorias que se anuncian y convocatorias que importan, y la diferencia rara vez está en el dinero. Está en el tiempo. La que acaban de abrir la Association Noemi – Espace Brownstone y la plataforma Art in Latin America ofrece exactamente eso: once semanas en el centro de París para trabajar sin rendir cuentas a nadie, con la casa resuelta y el taller abierto a cualquier hora. Un solo artista. Ninguna cuota. Ningún límite de edad.
La estancia se desarrollará entre el 15 de enero y el 31 de marzo de 2027 en la sede de la institución, en el número 26 de la rue Saint-Gilles. El plazo para presentarse termina el 15 de octubre de 2026, a las 23:59 hora de París, y el nombre del seleccionado se comunicará por correo electrónico el 15 de noviembre.
Conviene detenerse en la dirección, porque no es un dato de trámite. El Marais concentra la mayor densidad de galerías y museos de la ciudad, casi todos instalados en antiguos palacetes aristocráticos, y desde el portal se llega a pie en pocos minutos al Centre Pompidou, al Musée Picasso y a la Place des Vosges. El alojamiento es un apartamento dentro de las propias instalaciones: el artista vive y trabaja en el mismo edificio, sin desplazamientos ni horarios ajenos. En una ciudad donde el tiempo se va en el transporte y el presupuesto en el alquiler, esas dos frases valen más que muchas dotaciones económicas.
La institución anfitriona no es una recién llegada. La Fondation Brownstone fue creada en octubre de 1999 por Gilbert Brownstone (Nueva York, 1938) con un propósito declarado desde el primer día: promover la justicia social a través de la cultura, mediante exposiciones, apoyo a la producción y difusión de las artes visuales, con un acento muy marcado en el arte latinoamericano.
La biografía del fundador explica bastante. Brownstone estudió ciencias y después historia del arte, se doctoró en Francia y trabajó para el Museo de Arte Moderno de París; dirigió el Museo Picasso de Antibes y fue conservador en el Museo de Israel, en Jerusalén, antes de abrir su propia galería parisina, desde la que impulsó el minimalismo en Francia. La fundación ha colaborado después con el Centre Pompidou, el Atelier Calder, el Norton Museum of Art, la Fondation Clément, la Bienal de La Habana, el MAMCO de Ginebra y el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, y ha donado colecciones al propio Pompidou, al MoMA de Nueva York, al Espace de l'Art Concret y al Centro Wifredo Lam.
El capítulo más comentado de esa historia es la donación al Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana: alrededor de ciento treinta piezas con obra de Duchamp, Picasso, Warhol, Miró, Masson, Lichtenstein, Calder, Judd, LeWitt y Erró, entregadas el 25 de enero de 2011. Por rigor informativo hay que consignar el epílogo: el propio Brownstone ha manifestado públicamente su decepción por el destino de aquel conjunto, que según denunció permanece prácticamente estancado en las reservas del museo, sin llegar al público cubano. El dato dice mucho del carácter de la casa que ahora convoca: da con generosidad, y también reclama.
El nombre actual, Association Noemi – Espace Brownstone, procede del Proyecto Noemi, abierto en 2006 como programa de intercambio cultural entre Francia y Cuba, con su premio y su sala propios. La sede parisina no funciona como galería comercial sino como taller: los artistas invitados disponen del lugar a su conveniencia, pueden organizar presentaciones semipúblicas de sus proyectos para buscar interlocutores institucionales, y la casa programa encuentros, debates y cartes blanches a artistas, comisarios y coreógrafos. Por sus salas han pasado creadoras como la cubana Glenda León o Mabel Poblet.
La contraparte es Art in Latin America, boletín bimensual dedicado a la escena contemporánea de raíz latinoamericana —artistas, exposiciones, conversaciones con galeristas y coleccionistas— con decenas de miles de suscriptores. La alianza se presenta como el encuentro entre las más de dos décadas de Espace Brownstone como espacio de referencia para el arte de la región en París y la misión de amplificar las prácticas artísticas latinoamericanas que se ha dado la plataforma.
Lo que se ofrece es una residencia individual, de dos meses y medio, con tiempo dedicado a la investigación y la producción, estudio propio, alojamiento y acompañamiento curatorial. El objetivo declarado no es la exposición final —no se exige— sino que el artista avance en un proyecto y establezca conexiones reales con colegas, comunidades e instituciones del ecosistema parisino. La institución aporta además la carta de invitación y la documentación acreditativa para el trámite del visado.
Pueden presentarse artistas originarios de América Latina y el Caribe, de cualquier edad y en cualquier etapa de su carrera, trabajando en cualquier medio o disciplina. Merece la pena subrayarlo, porque en el panorama actual de residencias europeas es una apertura poco frecuente: no hay tope de edad, no se pide un mínimo de años de práctica y no se restringe el lenguaje. Puede postular quien acaba de terminar su formación y quien lleva treinta años trabajando.
La selección corre a cargo de un jurado profesional formado por representantes de las dos entidades. Las bases son taxativas en un punto que conviene leer dos veces: no se considerarán las candidaturas incompletas, las presentadas fuera de plazo ni las enviadas por cualquier vía distinta del formulario oficial. No hay segunda oportunidad ni excepciones por correo.
Las bases completas, en español e inglés, están publicadas en artinlatam.com/p/open-call-espace-brownstone-art-in, y la candidatura se presenta por un formulario único: forms.gle/13HswtnJZZuATVmE7. La residencia cubre el alojamiento en un apartamento de la propia sede durante toda la estancia, el estudio individual, el acompañamiento curatorial y el apoyo en el trámite del visado. No cubre los vuelos, la alimentación, el transporte local, el seguro de viaje ni las tasas consulares, y no contempla estipendio ni presupuesto de producción.
Conviene leer con atención esa última línea. La residencia resuelve lo más caro de París —vivienda y taller durante once semanas en el Marais—, pero el artista debe financiar el viaje, la manutención y el visado, y asumir personalmente la gestión consular, cuya aprobación depende en exclusiva de las autoridades francesas. Quien se presente desde América Latina hará bien en calcular ese presupuesto antes de postular y en explorar en paralelo las ayudas a la movilidad de su país de origen o de los institutos culturales franceses, que suelen admitir como aval una carta de invitación como la que aquí se ofrece.
Contacto: contact@artinlatam.com y fondation.brownstone@wanadoo.fr.
Redacción Temas de Arte · 1 de agosto de 2026 · Temas de ARTE®
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