MALBA · Belkis Ayón: «Mito y desobediencia»
El museo porteño despliega una producción mayor en torno a la grabadora cubana Belkis Ayón (La Habana, 1967–1999) y presenta por primera vez su obra en una institución argentina. Siete colografías de la Colección Malba–Costantini prolongan el periplo internacional que en 2021 encendió el Museo Reina Sofía: el reconocimiento tardío de una de las artistas más influyentes del arte latinoamericano contemporáneo.
Hay artistas que un museo exhibe y artistas que un museo, más bien, se atreve a convocar. Belkis Ayón pertenece a los segundos. El MALBA inaugura el 16 de julio, y mantiene hasta el 12 de octubre de 2026 en la sala 1 de su nivel −1, «Mito y desobediencia», la primera muestra de la grabadora cubana en una institución argentina. No es una retrospectiva completa —reúne siete obras de la Colección Malba–Costantini—, pero es una producción cuidada al detalle, con curaduría de María Amalia García, Alejandra Aguado y Nancy Rojas, que sitúa a Buenos Aires en el mapa de una revalorización que no deja de crecer.
La cita porteña no llega sola: prolonga un periplo internacional. En 2021 el Museo Reina Sofía dedicó a Ayón una gran presentación en Madrid que devolvió su nombre al primer plano europeo, y desde entonces su obra ha viajado y se ha cotizado como la de una figura central, no periférica, del arte del último cuarto de siglo. Que sus colografías entren ahora en la conversación argentina, en un museo que colecciona el arte latinoamericano con criterio, confirma lo que empieza a ser evidente: Ayón ya no es una artista «a descubrir», sino una autora que el canon corre a incorporar.
Lo que el visitante encuentra es un mundo en blancos, negros y grises, sin una sola nota de color, construido con una técnica que Ayón llevó a un virtuosismo sin precedentes: la colografía, un grabado hecho a partir de matrices ensambladas como collages de materiales sobre cartón. De esas planchas rugosas nace una escala infinita de texturas y una figuración inconfundible: seres sin boca y con los ojos muy abiertos, envueltos en serpientes y peces, que miran al espectador y lo vuelven cómplice. Las obras reunidas, realizadas entre 1991 y 1998, corresponden a la etapa decisiva de la artista.
En el centro de todas ellas está Sikán, la figura del mito fundacional de la Sociedad Secreta Abakuá —la cofradía masculina de origen africano llegada a Cuba con la trata—, a quien Ayón resignificó para interrogar el orden patriarcal de esa hermandad. La artista dio cuerpo visible a un relato que durante generaciones sólo se había transmitido de boca en boca, y lo hizo en plena crisis del Período Especial, cuando el arte fue en la isla una de las pocas formas de resistencia frente a la carencia, el miedo y la censura.
Belkis Ayón se quitó la vida en 1999, a los 32 años, dejando una obra breve e incandescente. Más de dos décadas después, cada nueva sala que se le dedica confirma que su trabajo no ha hecho más que crecer en sentido. El MALBA lo entiende así y lo trata en consecuencia: no como una curiosidad afrocubana, sino como lo que es, una de las cumbres del grabado contemporáneo. La lectura completa de esa obra —sus raíces religiosas, su relación con la isla, su alcance aún no del todo medido— la desarrollamos en el gran reportaje de la sección Temas de ARTE.